Con la llegada del buen tiempo y el aumento de las temperaturas en Asturias, desde el área de Educación Física y la Salud consideramos fundamental recordar la importancia de adquirir hábitos saludables relacionados con el cuidado personal durante la práctica de actividad física al aire libre. La hidratación es clave antes, durante y después del ejercicio. Beber agua de forma regular ayuda a mantener un buen rendimiento físico y previene problemas derivados del calor, como la fatiga o los mareos. Por ello, es importante que el alumnado acuda a las clases con su botella de agua y adquiera el hábito de hidratarse con frecuencia. Asimismo, la protección frente al sol cobra especial relevancia. El uso de crema solar antes de la actividad, así como el empleo de gorra en los días más calurosos, contribuyen a proteger la piel y a reducir los riesgos asociados a la exposición solar. Del mismo modo, siempre que es posible, adaptamos las sesiones buscando espacios de sombra o ajustando la intensidad de las actividades para garantizar el bienestar del alumnado. Estas medidas no solo responden a una necesidad puntual, sino que forman parte de la educación en hábitos de vida saludables. Aprender a cuidarse, escuchar al propio cuerpo y actuar de manera responsable ante condiciones climáticas exigentes es un aprendizaje esencial que el alumnado podrá trasladar a su vida diaria.